Dieta Disociada

En el deporte uno de los elementos clave para cumplir con el rendimiento se encuentra directamente relacionado con la disponibilidad de los sustratos de energía presentes en el cuerpo. Para hacerle frente a los esfuerzos físicos se tienen dos fuentes de recuperación de energía, una está representada por el glucógeno y la otra por los lípidos. Existe una relación lineal entre los niveles de glucógeno y el tiempo de agotamiento durante el ejercicio, es por esto que el cansancio en el deporte se puede presentar luego de unos minutos o luego de unas horas, lo que depende de las reservas de glucógeno, razón por la cual dichas reservas tienen un papel clave dentro del gasto de energía en un tiempo mínimo.

Es por esto que una de las etapas fundamentales de rendimiento representa un primer paso para aumentar de modo significativo las reservas de glucógeno. Es aquí donde los deportistas han optado por un sistema conocido como dieta disociada con carbohidratos.

Generalmente las dietas disociadas son inmediatamente relacionadas con la pérdida de peso, ya que los sistemas de dieta disociada están basados en la idea de que para perder peso, en la dieta hay que jugar con la ingesta de nutrientes de cada uno de los grupos de alimentos, y que al ser consumidos por separado, estos alimentos serán mejor asimilados por el cuerpo, lo que lo obligará a recurrir a sus reservas de grasa (conocidas como triglicéridos) para así compensar ciertas deficiencias.

Dentro de los sistemas de la llamada dieta disociada se encuentra la dieta disociada de carbohidratos, que aunque al inicio de la misma ocurre una ligera pérdida de peso, el objetivo está relacionado con mejorar el rendimiento físico. Este régimen consiste en aumentar el máximo posible las reservas de glucógeno muscular que se encuentran en la sangre con el objetivo de incrementar la resistencia cuando se desarrolla un esfuerzo muscular prolongado. La combinación entre la dieta disociada de carbohidratos y los entrenamientos adecuados se supone logran duplicar y/o triplicar las reservas de glucógeno localizadas en la sangre.

Este tipo de dietas es generalmente practicada por deportistas, como los ciclistas o los deportistas de alto rendimiento, sin embargo se recomienda realizarla para acontecimientos de un día. La dieta disociada con carbohidratos tiene una duración de siete días, y generalmente se lleva a cabo antes de una competencia deportiva, en esta dieta se presentan dos fases conocidas como el vaciado energético y la fase de relleno.

En la fase inicial, que tiene una duración de tres días y que es conocida como la del “vaciado energético”, es cuando se vacía al organismo de cualquier tipo carbohidrato, aunque siempre se seguirán aportando las mismas calorías, lo que se logrará a través de los lípidos. Cabe señalar que en esta fase se sigue entrenando de manera regular para de esta manera darle paso al uso de las reservas energéticas.

En la segunda fase, que tiene duración de tres días y que es conocida como la del “relleno”, es cuando se incrementan los depósitos de glucógeno, aquéllos que fueron vaciados durante la fase inicial. Es cuando se pasa a la inversa y baja la ingesta de lípidos para darle paso a los glúcidos que están presentes en los carbohidratos. Es de mencionar que durante la fase de relleno es obligatorio tomar más líquidos que de lo habitual. Es posible aumentar unos dos kilogramos de peso, pero a medida que pasen los tiempos de ejercicio la termorregulación será la encargada de reducir la necesidad de líquidos gracias a la presencia de ese “peso” extra.

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